Un virus letal
27-01-2012
PEH
Tenemos que tener claro una cosa. No es el petróleo el problema, por lo que esa satanización del recurso al compararlo con “el excremento del diablo” no corresponde a la verdad. Desde 1920 a 1977, el petróleo jugó un papel importante como motor del desarrollo económico en Venezuela. Vale destacar que tal fenómeno estuvo estrechamente ligado al aumento sostenido de la producción petrolera durante ese tiempo. Por ejemplo de 1935 a 1971, Venezuela pasó de producir 300 mil barriles de petróleo al día a casi 4 millones. Ese lapso fue el de mayor impacto positivo en la participación por habitante en el PIB.
Michael Rowan, experto estadounidense en asuntos latinoamericanos, ha escrito diferentes ensayos y artículos en donde describe y analiza la situación por la que atraviesa en este momento Venezuela. En varios de esos trabajos Rowan explica de manera simple pero descarnada lo que a su juicio ha venido sucediendo en el país desde hace ya más de 30 años.
Señala textualmente Rowan en uno de sus trabajos lo siguiente: “La falla del Estado venezolano para crear y distribuir bienestar, principalmente desde la nacionalización en 1976, es reconocida por los intelectuales, pero no por la población. La revolución bolivariana iniciada desde 1999 es la máxima expresión de las fallas que la precedieron, una cuestión que escapa a aquellos que creen que Hugo Chávez es el principal problema”.
La enfermedad venezolana
Rowan da en el clavo cuando afirma que “la sociedad venezolana fue inoculada con un virus letal hace más de tres décadas atrás”. En este momento el virus está en su etapa terminal. Esto es lo que otros analistas y expertos a nivel internacional han denominado como “el efecto Venezuela”. Para darnos cuenta de la veracidad de la afirmación de Rowan basta con ver la evolución de la participación por habitante en el Producto Interno Bruto en Venezuela, desde el año 1900 al año 2004, es decir, durante más de 100 años. (Ver gráfico anexo)
Al analizar estos datos observamos que antes de la aparición del petróleo como recurso energético en la economía venezolana, el movimiento de la evolución económica del país fue casi nula. Así ocurrió hasta los años 20 del siglo pasado, precisamente esa en la cual (1922) se produce la aparición del famoso pozo Los Barrosos 2, ubicado en la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, considerado en ese momento el segundo yacimiento petrolífero más grande del mundo.
La década de los 20 fue una época estelar en la vida económica venezolana. Luego de una caída (producto de la gran depresión como consecuencia del colapso de la Bolsa de Nueva York en 1929) la década de los 30 en Venezuela también fue de un acelerado crecimiento. Arribamos a la década de los 40, con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial y se produce una caída de nuestra economía, pero para rápidamente recuperarse debido a la enorme demanda de energía de origen fósil que se necesitaba para poner a funcionar las máquinas de guerra que combatían en los campos de batalla de Europa. La Segunda Guerra Mundial fue la primera confrontación bélica mecanizada de la historia de la humanidad y los requerimientos de combustibles derivados del petróleo se convirtieron en un producto estratégico. Luego de ganada la guerra por los aliados y derrotado el eje, la reconstrucción de Europa también demandó enormes cantidades de energía de origen fósil. En ambos casos estuvo Venezuela como una fuente inagotable y segura de suministro energético.
La década de los 50 del siglo pasado fue también de un importante crecimiento económico. En los 60 se desacelera el crecimiento pero su tendencia positiva se mantiene. A mediados de los 70 durante la pasada centuria se observa una recuperación de la economía apuntalada en el incremento de los precios del crudo. Esta recuperación dura hasta el año de 1977, momento que marca el inicio de 27 años de caída continua de nuestro desempeño económico. En algo más de un cuarto de siglo los venezolanos nos empobrecimos de forma neta en más de un 35%, algo sencillamente brutal en términos estadísticos.
Fíjese el lector que el punto de quiebre, es decir, del fin de la expansión de crecimiento y del comienzo de la debacle de empobrecimiento, coincide con el momento de la mal llamada “nacionalización” del petróleo (enero de 1976). Es precisamente en este instante en el que el virus es sembrado o inoculado en el seno de la sociedad venezolana.
El Petro-Estado
¿Cuál es el virus al que se refiere Rowan? Pues nada más y nada menos que el inefable Petro-Estado, también conocido como el Estado patrimonial, el cual da origen al modelo del capitalismo rentístico de Estado que hemos padecido durante todo este tiempo. En algunos círculos académicos que estudian el desempeño económico de los países, al fenómeno se le ha dado en llamar como “la enfermedad venezolana”, remedando aquella categoría propia de las economías sustentadas en recursos naturales (particularmente mineros) conocida como “la enfermedad holandesa”.
Con la estatización del petróleo los gobiernos de turno se adueñaron de nuestro principal activo material y económico. El Estado venezolano no era sólo dueño del recurso petrolífero y gasífero, como lo fue siempre, sino que ahora lo era también de la industria y del capital, es decir, de todo el negocio. Al principio se realizaron unos convenios de comercialización y mercadeo con las transnacionales petroleras, pero con el tiempo, la empresa Pdvsa, creada a raíz de la estatización, asumió también el control de esta actividad, lo que le valió tener autonomía funcional también en lo que respecta al complejo y competitivo circuito internacional de la comercialización de los hidrocarburos.
En efecto, la estatización sembró el mal en la economía venezolana. Lo más paradójico de este fenómeno es que en el lapso que va desde la “nacionalización” del petróleo a nuestros días, el Estado venezolano percibió los más inmensos ingresos fiscales de su historia por concepto de la explotación y comercialización de los hidrocarburos. En ese mismo período se produce la caída económica más estrepitosa que haya conocido el país. Ya vamos para más de tres décadas de esta calamidad. Durante ese tiempo hemos visto una pronunciada tendencia a la caída económica con coyunturas de recuperación apalancadas por el incremento de los precios del crudo. Tal cosa se vivió en la década de los 70 y en la década de los 80 del siglo pasado cuando los precios del petróleo crearon una burbuja de prosperidad en el país, para luego verla estallar al momento que la cotización de los hidrocarburos cayó en los mercados internacionales. Hoy los venezolanos repetimos la historia. Vivimos desde el año 1999 hasta el presente con una coyuntura de caída en la cotización del crudo que duró apenas un año (2009), un extenso período de precios petroleros altos. El drama es que no hemos ahorrado nada de esos ingresos extraordinarios, los hemos gastado casi todos y para colmo nos endeudamos, tal y como ocurrió en el pasado.
¿El excremento del diablo?
Tenemos que tener claro una cosa. No es el petróleo el problema, por lo que esa satanización del recurso al compararlo con “el excremento del diablo” no corresponde a la verdad. Desde 1920 a 1977, el petróleo jugó un papel importante como motor del desarrollo económico en Venezuela. Vale destacar que tal fenómeno estuvo estrechamente ligado al aumento sostenido de la producción petrolera durante ese tiempo. Por ejemplo de 1935 a 1971 Venezuela pasó de producir 300 mil barriles de petróleo al día a casi 4 millones. Ese lapso fue el de mayor impacto positivo en la participación por habitante en el PIB.
Juan Pablo Pérez Alfonzo, uno de los venezolanos cuyo pensamiento influyó de forma determinante en el Siglo XX, ya que ideó y fundó a la Opep en 1960, dijo al momento de la llamada “nacionalización” y ante el inefable programa del ministro Gumersindo Rodríguez conocido como El V Plan de la Nación: “Este es el plan de la destrucción nacional y sin duda será un desastre”. A Pérez Alfonzo lo llamaban el “Chamán de Los Chorros”, comparándolo con un brujo, que desde su casa en la urbanización caraqueña de Los Chorros, profetizaba desgracias para Venezuela. El fundador de la Opep vio lejos y se dio cuenta de las perversiones que generaría la utilización de la riqueza de los hidrocarburos en función de un modelo de desarrollo equivocado. De allí que haya acuñado la expresión “el excremento del diablo”. El padre de la Opep supo que en Venezuela, lejos de sembrar el petróleo, habían sembrado más bien un terrible mal económico. Un petrovirus letal le fue inoculado al cuerpo de la Patria.
Nota: El gráfico fue elaborado al cierre del año 2008. Por eso los valores de 2009 y 2010 aparecen como una proyección
AVANCES
|
REGIÓN
10:45 PM Estudiantes darán a conocer bondades de la Web 2.0 23-02-2012 10:42 PM Maestros estadales definen acciones en asamblea extraordinaria 23-02-2012 10:42 PM Loreto: 100% de la población estudiantil retornó a las aulas 23-02-2012 10:40 PM 287 mil 367 personas se movilizaron por el Terminal de Maracay 23-02-2012 10:40 PM Iglesia propone una “Venezuela 100% Libre de Violencia” 23-02-2012 10:39 PM Más de 10 mil bombonas fueron distribuidas por PDV Comunal 23-02-2012 |
NACIÓN
10:06 PM Cayó cifra de fallecidos por inmersión y accidentes en Carnaval 10:06 PM Presidente colombiano hace votos por la salud de Chávez 10:06 PM EEUU se abstiene de comentar sobre salud de Chávez 10:06 PM Repunta la deuda venezolana por dudas sobre la salud de Chávez 10:05 PM Imputan a cardiólogo por muerte de grandeliga Oscar Azócar 10:05 PM Izarra: Medios de la derecha buscan debilitar la confianza en Chávez |